Viento del Oeste
Vamos hacía el vacío
de tanto desvarío.
De tantas aves de presas,
que se ceban con avaricia.
Por Dios, grito colérico
y el universo sordo.
Todos somos culpables,
sin Dios que lo remedie.
Miro al infinito
y no veo límite,
a tanta ignominia.
a tantas luchas perdidas.
Siempre pagan los mismos
y siempre son los mismos,
que siembran y cosechan.
Y no aparece Dios,
ni juicio universal,
ni viene Jesucristo
a salvar tanta pobreza.


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